lectores que admiro
Me gustaría plasmar en este cuaderno algo que ha llamado poderosamente mi atención. En mis prácticas paso diariamente alrededor de dos horas en la biblioteca. A este lugar sólo acuden los niños que están castigados por sus tutores y como es lógico se dedican a hablar durante los recreos en lugar de hacer sus tareas, aunque yo trato en todo momento de que ellos cumplan con sus obligaciones. Pero durante toda esta semana había observado a un niño que llegaba a la biblioteca el primero y se marchaba el último. Curiosamente, este niño iba a la biblioteca por voluntad propia, no por obligación. Esto me llamó tanto la atención que ayer le pregunté a la educadora qué sabía de este chico. Mi sorpresa llegó cuando supe los problemas famialiares de este chico: su madre deficiente, su padre alcohólico. ¡Demasiados problemas para un niño de sólo trece años! Sin embargo, con la lectura este chico consigue evadirse de todo lo que le rodea y sentirse un personaje más de los libros de aventuras que leer.